Bodas de sangre es una de las obras teatrales más
célebres de Federico García Lorca. En ella aparecen una multitud de personajes
y elementos, que esconden una gran riqueza de símbolos. De todos ellos, yo voy
a hablar de los leñadores.
Los
leñadores aparecen durante un tiempo muy corto en la obra (tan solo en el
cuadro primero del acto tercero), pero están llenos de simbolismo y tienen un
gran significado.
La aparición
de los leñadores supone un giro radical en la obra. Hasta este momento, la
historia es completamente realista y verosímil. Pero a partir de la
intervención de estos personajes el argumento adquiere un carácter mítico,
sobrenatural y surrealista, típico de los sueños, las fantasías y las leyendas.
Los
leñadores son distintos a todos los demás personajes de la obra. Son los únicos
que muestran compasión y empatía por los dos amantes, y los únicos que no se
dejan llevar por la ira, la venganza y el orgullo.
Son unos
hombrecillos misteriosos y sobrenaturales, que presagian la muerte y la tragedia.
Nadie sabe quiénes son o de dónde han salido, pero aunque no lo parezca tienen
una gran importancia en la obra. Su presencia es el anticipo de que algo
trágico y funesto va a suceder.
Un elemento
claramente surrealista de los leñadores es que se comuniquen con la Luna, con
la cual están directamente relacionados. Están caracterizados por una acción
propia, la de talar árboles, que simbólicamente representa la misma función que
la Luna: matar, acabar o interrumpir la vida.
Los
leñadores no interactúan con ningún otro personaje de la obra, tan solo con la
Luna, encarnación de la muerte, a la que suplican para evitar un sacrificio. Son completamente ajenos a los sucesos
acontecidos, pero parecen saber todo lo ocurrido. Comentan los hechos, en un
lenguaje más popular y coloquial que el que predomina en el resto de la obra.
El fin de la intervención de estos curiosos personajes da paso al trágico
desenlace de la historia.
Los
leñadores son unos personajes que, en un primer momento, parecen no tener mucha
importancia y ser simplemente un elemento de paso. Pero, como es común en Lorca, todo tiene una
razón de ser. Y los leñadores, que no son una excepción, constituyen un aspecto
muy interesante y destacable de Bodas de
sangre y no son menos importantes que otro muchos elementos de la obra.
Miguel Marco
Martín